Asesoria Legal Laboral

 

Hacia una Nueva Figura en la Transformación del Derecho del Trabajo

Los tres sindicatos, que pretenden regular el reparto de productos alimenticios en nuestro pais consideran que tanto Glovo, Uber Eats y Rappi deben contratar a todos sus trabajadores, aunque desde estas plataformas indican que una regulación en este sentido supondría la desaparición de compañías en argentina por la inmensa presión fiscal en materia previsional y en que los trabajadores autónomos puedan compatibilizar un trabajo que hoy puede ser a jornada completa o sólo unas pocas horas al día, con otras actividades, con otras plataformas o con el estudio.

Lo que está claro es que las actuales formas de trabajo no responden a las demandas de este sector ni de ninguna de las plataformas digitales de la nueva economía.

La figura de TRADE digital

El Ejecutivo tiene sobre la mesa la propuesta de las plataformas que apunta a la creación de una nueva figura de TRADE (Trabajador Autónomo Dependiente) digital, lo que vendría a ser un autónomo con derechos reforzados que según Glovo y Deliveroo otorgaría más derechos laborales incluso que los trabajadores por cuenta ajena con contratos temporales. Una "zona segura" en la que -indican- las mejoras podrían ir creciendo a medida que el trabajador se va consolidando y siempre respetando su libertad para trabajar en el momento que necesite.

Este TRADE digital tendría una serie de coberturas y beneficios que actualmente no tienen los autónomos dependientes, como el poder recibir una indemnización en caso de rescisión unilateral del contrato, mínimos salariales, mejorar los seguros de coberturas, derecho a formación o bajas reguladas por ley.

Del mismo modo, se incorporarían derechos como una retribución mínima de 1.050 euros, una indemnización por fin del contrato, establecería periodos vacacionales y periodos de descanso para dotar al trabajador de una mayor seguridad.

Este TRADE digital se basa en el modelo francés. El partido mayoritario del presidente Emmanuel Macron presentó una nueva ley en el país galo para que las plataformas suscriban una "carta" (una suerte de contrato) con sus trabajadores. El objetivo de la carta es describir precisamente cuáles son los límites de esta 'zona segura'.

Flexibilidad y seguridad laboral

Estamos hablando de una carta voluntaria, específica de cada plataforma, que describe las formas en que ésta y el proveedor de servicios (el rider) trabajan juntos, incluidos los beneficios que la plataforma puede proporcionar sin afectar la situación laboral. Este documento no permitiría a las empresas ejercer control o dirección adicional sobre los riders con los que trabajan.

Se establecería, por tanto, la naturaleza flexible de la relación de trabajo, en particular, la naturaleza no exclusiva de la relación entre las personas y la plataforma y la libertad de las primeras para responder al llamado de la empresa siempre que lo deseen.

En cuanto a seguridad laboral, se deberán incluir en esta carta las medidas que tomará la plataforma para cubrir los riesgos laborales a los que las personas pueden estar expuestas mientras trabajan con la plataforma y para ayudar a garantizar condiciones de trabajo seguras. Las protecciones sociales de las que pueden beneficiarse las personas deben incluir -si se acuerdan- los riesgos de lesiones, discapacidad o incapacidad para el trabajo, la maternidad y la implementación de beneficios relacionados con bonos de jubilación o fin de carrera.

Recompensa equitativa

La carta definirá los pagos asegurando una recompensa equitativa y especificando la tarifa por cada actividad realizada. Se incluirá además la capacitación, es decir, cómo la plataforma permitirá a las personas trabajar con ellos mientras desarrollan habilidades profesionales y carreras profesionales futuras o alternativas.

Se definirán también los métodos de intercambio de información y diálogo entre la plataforma y las personas mientras con ellos. Y, por último, se deberán incluir el cambio de condiciones y supuestos de finalización de un contrato. Es decir, el detalle de cómo se informa a un proveedor de servicios (rider) sobre cualquier cambio en sus condiciones y procesos de trabajo, incluso en el caso de que finalicen las relaciones contractuales entre la plataforma y las personas.

Finalmente, el modelo francés establece que si las personas que trabajan por cuenta propia se inscriben en este contrato y la plataforma lo cumple, su situación laboral no será cuestionada por los tribunales ni por el Gobierno. Un punto clave de cara a eventuales judicializaciones futuras de las relaciones laborales.

 

 

 

Se considera que el impacto de la tecnología ha modificado la mirada tradicional dentro del mundo laboral, tanto respecto de la concepción de empleador como la que se tiene del trabajador, sujeto, este ultimo, de preferente protección por el derecho del trabajo

En tal sentido, pensamos que la Ley de Contrato de Trabajo N° 20.744 se diseñó para regular una relación subordinada directa, entre el trabajador y su empleador, esa persona física o jurídica con las facultades de organización, dirección y control, respecto de la la triple dependencia económica, jurídica y técnica, que alumbran la relación laboral a cambio de una remuneración. Tal modelo, que durante decadas subsistió a la par de su contracara, el trabajo autónomo por cuenta propia y al propio riesgo, que hoy se encuentra vapuleado y mal utilizado, precisamente por la aparición de las nuevas modalidades laborales, que por el atraso de la legislación laboral terminamos acudiendo a estas figuras autónomas, como el régimen simple del “monotributo” para terminar de destruir esta gran figura, sino tambien lo que sería, el trabajo del futuro

Cabe advertir que las propias empresas como Globo, Rappi y Pedidos ya consideran como “colaboradores” independientes, socios, prestadores o emprendedores a quienes realizan el reparto domiciliario de sus respectivas aplicaciones vulnerando por completo, todos sus derechos.

Por otro lado, estas empresas, exigen al prestador la registración como trabajador autónomo en el régimen simplificado del "monotributo”, porque así se califica el vínculo y se realiza la contratación, con lo cual las prestaciones a la seguridad social (sistema previsional y sistema de salud a través del régimen de obras sociales) son soportadas por el repartidor. Estos son, a grandes rasgos, los elementos en los que se apoyan las empresas para calificar a los prestadores como autónomos o cuentapropistas, y así vincularlos a través de contratos de locación de servicios expulsándolos de la protección tuitiva del derecho laboral

Para quienes sostenemos que el vínculo con las plataformas es laboral y los prestadores de los servicios son empleados en relación de dependencia y por cuenta ajena, la aplicación suple muchas de las atribuciones que la LCT concede al empleador, pero el ejercicio de sus poderes es pleno y hasta puede ser abusivo

De esta manera, no me puedo despojar a lo que estipula el artículo 14 bis de la CN que dispone que “el trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes”, comprende no solo el trabajo dependiente y el autónomo, sino todas las nuevas formas de contratación laboral bajo la subordinación de otro sujeto, incluyendo las aplicaciones tecnológicas surgidas de las nuevas tecnologías y de las nuevas formas de organización que demande el mercado.

En puntual referencia a nuestro país, se entiende que las economías colaborativas plantean relaciones nuevas entre empresas, prestadores y clientes, que desafían las reglas tradicionales de una legislación laboral anacrónica. Por lo tanto, y teniendo en cuenta el debate que se ha desarrollado en el derecho comparado, considero que estos trabajos del futuro no pueden encuadrar a los repartidores ni como dependientes ni como autónomos, sino que debe crearse una nueva figura o tipo legal mediante una adecuada, actualizada y sistémica reforma laboral sin avasallar derechos de los trabajadores y dándole un marco protectorio a las empresas.

 

Pueden ver la nota del Dr. Chiesa haciendo click aqui : Ambito.com