Asesoria Legal Laboral

 

Organización y Comunicación en el ámbito laboral

Introducción.

En la actualidad, unos de los principales problemas que está instalado en las empresas, tiene su origen en las formas de contratación y en la manera de la comunicación entre el empleador y sus dependientes.

La gran cantidad de consultas y preguntas que existen sobre el tema, acusan sin duda a la problemática comunicacional, desde la toma del personal, hasta su desvinculación, cualquiera fuere la causa.

Emplear a una persona bajo la relación de dependencia, es uno de los puntos neurálgicos, estresantes y emblemáticos de todo empleador. 

La casuística es que los empleadores consideran esta tarea como sencilla e irrelevante (ponen un aviso en un diario masivo, tienen hasta dos filas de gente formadas y el mejor presentable y al que tenga mayor hoja en su C.V. lo contratan), esto no funciona así y, lamentablemente, el desarrollo y desenlace laboral de esa persona contratada, en la gran mayoría de los casos, no termina del mejor modo.

El trabajo de una persona para ocupar una vacante en la empresa, es y debe ser la tarea más detallista, emblemática y eficiente; significa que debe ser llevado a cabo en un contexto profesional y prolijo, con una comunicación estricta y celosa, clara y concisa de los intereses que la empresa tiene.

Esta forma tiene su correlato, en la manera en que una persona prestará servicios para la empresa y realice los mismos en la forma que el empleador necesita, evitando de esto modo malos hábitos y diferencias prudenciales en la cadena de trabajo.

Para que todo esto ocurra, es fundamental saber qué tipo de comunicación se va a utilizar en la entrevista inicial, delimitando de manera clara y tajante, la diferencia piramidal entre la persona que emite las directivas en beneficio de un grupo de trabajo y los intereses que necesita la empresa; y el sujeto que deberá obedecer dichas directivas dentro del contexto organizacional de la empresa.

 

Organización y comunicación en la empresa.

Toda empresa funciona como componente de ejecución de servicios y/o productos con el fin de maximizar los beneficios de la misma.  Requiere, para un correcto funcionamiento interno, del manejo de diferentes factores y, principalmente, de un centro jerárquico en la toma de decisiones que apunten aspectos técnicos de carácter organizacional, económicos y laborales. 

Sobre este aspecto la normativa laboral, y en particular, las normas convencionales inciden de manera estricta en los aspectos mencionados.

La administración de una empresa precisa de un trabajo lógico, eficaz y sistémico de las técnicas de organización, dirección, control y ejecución de los recursos laborales, con el propósito de cumplir los objetivos empresariales.

Dentro de la empresa, las potestades de organizar, controlar, dirigir y disciplinar, deben generarse y aplicarse de manera armónica, sistémica y discrecional, con un solo propósito: beneficios sociales y empresariales. 

La Ley de Contrato de Trabajo, (20.744) hace estricto hincapié, partiendo del principio de buena fe por parte del trabajador, en las facultades de organización, de dirección y disciplinarias que le otorga el empleador para que las aplique con una funcionalidad sistemática y convencional.

La Ley le dedica un capítulo a las atribuciones que corresponden al empleador, es decir, a las facultades de organización, dirección y disciplina.

Así también, fija deberes para el dependiente como aquellas relacionadas a la diligencia, colaboración, puntualidad, asistencia regular, dedicación adecuada, fidelidad, seguimiento de instrucciones y abstención de ejecutar negocios por cuenta propia que vayan en detrimento de los intereses de la empresa.

Por otro lado, la Ley de Contrato de Trabajo, fija deberes comunes a ambas partes. Esto es la obligación de comportarse con la correcta colaboración, solidaridad y buena fe.

Ahora bien, a la hora de organizar la empresa, debemos hacer hincapié en la dialéctica, ósea, en la comunicación.

“La comunicación es un proceso de la dialéctica”.

Este proceso tiene como actores al empleador como emisario del mensaje. El mensaje como directiva y/o instrucción, objeto del mismo; y el receptor como la persona dependiente.

La directiva, instrucción, petición, y/o mensaje que el empleador emite, debe ser eficaz, eficiente, claro y preciso, sin ninguna vaguedad, falsedad e interpretaciones equivocas de sus palabras.

La claridad, sinceridad y profesionalismo son la base sobre la que comienza una relación laboral entre el dependiente y su empleador y dicha base es clave para el desarrollo de la prestación de los servicios por parte del dependiente.

Las pautas, las exigencias, las costumbres propias de la empresa, las formas en que se llevan a cabo las tareas, los turnos, los intereses de la firma, la manera en que se desarrolla la cadena de mandos, y fundamentalmente, la relación piramidal entre los dependientes y el empleador son menesteres excluyentes que todo emprendedor debe conocer y aplicar para tener éxito en su empresa en lo referente a la relación “Empleado – Empleador”.

Los excesos de confianza, malos hábitos, costumbres inherentes a la experiencia laboral, diferencia de edad, practicas temporales y por sobre todo ideologías o camaraderías, son factores que no solo dañan a las empresas sino también deterioran y destruyen la relación laboral en el trascurso de la misma.

 

Comunicación asertiva y excesos de confianza

Uno de los problemas de la comunicación asertiva entre la empresa y sus dependientes reside en:

  1. La empresa y sus administradores no son confiables.
  2. Los dependientes no creen en lo que dice la empresa.
  3. No se cumplen las exigencias de las partes; 4.       Excesos de confianza.

En primer lugar, tenemos que ver qué tipo de manejos y tratos de gestión abraza la cultura de la empresa para lograr que los dependientes confíen en la sana critica con que se rige. 

La confianza se logra mediante técnicas de capacitación, honestidad y comunicación directa, sin pasar la barrera de la confianza y convertir a los dependientes como compañeros o amigos de los administradores.

Las reuniones semanales, los reglamentos de empresas y la planificación comunicacional desde el punto de vista organizacional y metódico desde el control de la jornada de trabajo, control de asistencia mediante métodos efectivos, el desempeño del puesto y su calidad y el trabajo terminado son los principales pilares para obtener la confianza en su empresa. 

Desde comentarios de camarería, chistes, mal uso de la telefonía celular, como el envío de mensajes de texto o el uso de redes sociales y tomarse atribuciones que no fortalecen la relación laboral y están en contra de los intereses de la empresa, son causas que no solo dañan la relación laboral, sino también terminan en conflictos evitables.

Otro factor de la pérdida de confianza es no cumplir con lo pactado entre ambas partes. Por ejemplo, cuando los dependientes se toman atribuciones y derechos que no les corresponden dentro de una reglamentación legal convencional e interna. 

O bien, cuando el empleador realiza promesas o proyectos que luego son incumplidos o no tienen relación con los intereses propios de la empresa.

Para lograr que esto no suceda el empleador debe ser directo, respetuoso, firme y convincente en la emisión de sus directivas en cuanto a la manera que se debe llevar a cabo la relación laboral en su empresa y en brindar una información detallada y clara en donde se marquen las pretensiones de la misma.

Este tipo de comunicación debe realizarse en forma directa, en el caso de empresas familiares pequeñas o pequeños emprendedores, o a través de personal jerárquico altamente capacitados, en grandes empresas, de manera piramidal con inequívoco conocimiento del escalafón jerárquico, dentro de un contexto profesional en el cual no se admiten medios de comunicación triviales como el uso de mensajes de texto, celulares, redes sociales, etcétera. 

El único medio de comunicación que debe existir es el del correo electrónico institucional o de telefonía fija o móvil institucional y/o administrativa.

El exceso de confianza se configura por exclusiva culpa del empleador, el cual, desde el inicio de la relación hasta su desarrollo, se maneja de manera poco profesional, por una amistosa indulgente, sin saber diferenciar y poner límites en la relación personal respecto de la relación profesional. Uno de los factores que conlleva a discusiones y hasta litigios judiciales es la confianza desmedida que el trabajador se apropia por mandato del empleador.

La confianza entre estas partes debe estar en el aspecto técnico del trabajo, pero no en el afectivo ni amistoso, porque no lo hay. 

La relación de dependencia es precisamente una dependencia que contienen tres presupuestos: técnico, económico y jurídico.

El aspecto técnico tiene que ver con someter al dependiente a los pareceres objetivos y principalmente costumbres que debe señalar el empleador en forma asertiva. 

Este aspecto técnico es mucho mas complejo con trabajadores de poca calificación y mas reducido en trabajadores altamente capacitados, pero esto no quiere decir que éstos últimos no deban someterse a las costumbres de la empresa. Por ejemplo, a un médico no se le va a indicar como debe hacer una intervención quirúrgica, pero si se le va a ordenar donde la va a realizar. 

El aspecto económico, es en donde el trabajador a cambio de su fuerza o capacidad recibe una remuneración acorde a ella.  Este aspecto es marcado en el sentido de que es el empleador quien dispone de los medios financieros y contables de la empresa y no el dependiente, de aquí, que uno de los errores mas comunes que cometen los pequeños emprendedores sea el de financiar, a qué nos referimos con esto, al hecho de que se abone a los dependientes por día o por semana su sueldo, cuando por cuestiones financieras y contables, lo recomendable es efectuar pagos mensuales.

El aspecto jurídico, es la principal característica donde se ilustran las facultades del empleador de dirección, organización, modificación y disciplinarias para cumplir los objetivos e intereses de la empresa.

Este ítem es de gran envergadura para la relación laboral, en el estricto sentido de delimitar la delgada línea escalonada que debe haber entre un empleador y sus dependientes.

La forma mas asertiva y efectiva de lograrlo es siendo claros y profesionales a la hora de dirigir la empresa.

Estos aspectos que configuran la relación de dependencia pueden ser mas amplios o mas reducidos cuando el empleador es una persona física — actualmente llamado emprendedor o unipersonal­— respecto a las personas jurídicas o empresas de mayor envergadura. 

La confianza es mas acotada en las empresas grandes que en emprendimientos menores o locales unipersonales. 

En estos últimos, la comunicación entre ambas partes debe ser mas estricta y rigurosa para no caer en lagunas de la cadena de mando.

En algunos casos, la comunicación no llega a ser asertiva debido a que los elementos de la comunicación no son claros y de esta manera se cae en confusiones o malentendidos que pueden conducir a conflictos internos y hasta de carácter litigioso. 

Una de las tantas soluciones a esto, es la comunicación por escrito, y su explicación verbal posterior, de esta manera se reduce al máximo que existan otras interpretaciones diferentes a las manifestadas institucionalmente.  Esto no significa que el dialogo deba ser constante, de ahí la frase “estar presente sin ser visto”. 

Alguna de las formas para mejorar la comunicación dentro de la empresa se deberían dar en aspectos como:

  1. Comunicar el desempeño de la empresa
  2. Organizar mediante un método las áreas de trabajo
  3. Comunicación bidireccional,
  4. Evitar el uso de medios de comunicación que confundan la relación jerárquica entre las partes
  5. Delimitar con claridad quién imparte las directivas
  6. Evitar el trato confianzudo y poco profesional

     Uno de estos factores es la confianza desmedida que el trabajador adueña sin que el empleador se la preste. 

No solo la errónea comunicación y el trato son factores de la pérdida de confianza, lo son también las situaciones cotidianas como el retiro de mercadería del lugar de trabajo sin autorización, la violación de los deberes del contrato de trabajo, el incumplimiento reiterado del trabajador al haber realizado numerosas llamadas particulares telefónicas, utilizando líneas que pertenecen a la empresa sin autorización y en su horario de trabajo, la falta de respeto, las llegadas tarde de manera reiterada, entre otras.

Estas situaciones, complementarias a la mala comunicación entre las partes, convierten en un verdadero entresijo las relaciones laborales, haciendo que estas sean complicadas, conflictivas, ásperas y poco gratificantes, resultando en detrimento de la rentabilidad y operacionalidad para la empresa, siendo imposible la prosecución del vínculo laboral.

 

Conclusión.

Recordemos que el futuro de toda empresa se diseña progresivamente desde el presente.

La aptitud y la capacidad de liderazgo dentro de su empresa es fundamental para alcanzar los intereses de la misma.

Siempre sucederá que los responsables del fracaso de una empresa son quienes las dirigen y no los dirigidos.